jueves, 6 de septiembre de 2018

Pico de Alba


Es el más occidental de los tresmiles del macizo de las Maladetas y, aunque no es de las cumbres más altas, es de las más visibles desde diversos puntos del alto Ésera. Accedemos a él por la Ball d'Alba, un valle colgado que parece mantenerse algo resguardado de las aglomeraciones características de la zona. Sus escarpados accesos seguramente influyen. La soledad es un valor añadido al atractivo del lugar, una ascensión interesante en un ambiente pirenaico puro, que siga así.

En la subida por la Ball d'Alba no se pisa hielo, no se pisaba tampoco hace 40 años. Pero antes desde la cumbre el paisaje era diferente, podías observar heleros y glaciares alrededor. Ahora ha cambiado de forma importante, la progresiva desaparición del hielo ha dado paso al pedregal, como en otros lugares de la cordillera. Queda solo un recuerdo de lo que fue el helero de Alba.

Desde el balneario, 1400 metros de desnivel por un itinerario directo pasando por los ibones de Alba. El sendero cruza la tartera de piedras que hay encima del balneario para ir a buscar el barranco que baja al lado del Turonet d'Alba. Hace tiempo está bastante arreglado, se modificó el trazado por fuera de la canal y se han habilitado pasos por las rocas, se han colocado también 3 cadenas. Antes era más complejo y precario, tenía pasos delicados y algún lamentable accidente hubo. El barranco es muy vertical y las tormentas a veces afectaban el sendero, y a veces también la carretera de acceso al balneario que pasa por debajo.

Después de una subida potente, llegamos al collado del Turonet. El sendero bordea algunas dolinas y pequeños lapiaces, estamos en una zona cárstica, la Plleta d'Alba, para  seguir en ascenso, más suave, hacia la Ball d'Alba.

El escarpado barranco que baja al lado del Turonet d'Alba

Llegamos al ibón inferior, el primero de los tres que hay, un profundo lago de aguas azulverdosas y oscuras. Situado en el límite de los bosques de pino negro y rodeado por la cresta de Alba, este ibón tiene un ambiente muy particular. Con tranquilidad, en silencio, aún puedes observar por aquí la fauna autóctona que busca refugio del progreso turístico.

El caudal que desagua el ibón se pierde en un sumidero impenetrable que sale por debajo de la Cueva de Alba quinientos y pico metros más abajo. Años atrás, aquí plantábamos nuestro campo base espele para explorar el Bujerín. Subíamos cargados con todo el equipo por la precaria canal. Por aquel entonces no había problema en acampar, la montaña no estaba de moda, no existía la masificación actual; los visitantes éramos muchos menos.

Recuerdo que en una ocasión que me dirigía a la zona de las tucas de Paderna, me encontré a dos personas de la Federación Aragonesa que hacían una encuesta sobre el equipo que llevaban los que paseábamos por el monte, que si el mapa, la brújula, las prendas de abrigo, agua, etc. Un par de días después me los volví a encontrar en la cima del Aneto; sería interesante que lo hicieran ahora, no es un tema nuevo.

El ibón inferior de Alba desagua directamente hacia el sumidero 


Bordeamos el ibón inferior y nos dirigimos al ibón superior. Dejamos el otro intermedio más a la derecha, pero no pasaremos por él, lo veremos desde arriba. Alcanzado el ibón superior, nos dirigimos hacia la Tuca Bllanca, que queda a la izquierda nuestra. Si subimos hacia la derecha llegaríamos a la brecha de Alba. Podemos subir directos o alcanzar la carena entre el pico de Alba y la Tuca Bllanca, siempre evitando las diferentes paredes que iremos encontrando. Sea cual sea la opción que elijamos, después hay que ir a buscar una pequeña brecha para subir a la cresta que nos llevará a la cima. La Brecha d'a Tuca Bllanca, creo que es el topónimo original.


Por una pequeña canal alcanzamos la cresta

Llegamos a la cima

Hemos subido pronto y tenemos las Maladetas con el sol de cara aún, no queda bien para las fotos pero hemos podido subir a la sombra todo el rato


El ibón de Cregüeña se asoma por debajo del  pico Aragüells 

Restos de glaciares pretéritos


Allá abajo está la Renclusa




A la izquierda la Tuca Bllanca de Paderna, en el horizonte Salbaguardia y pico de la Mina 


Vista aérea del valle con los ibones superiores 

La Tuca Bllanca, un poco de caliza en un mar de granito 


La cresta de los 15 gendarmes de Alba 






Bajamos hacia el ibon inferior. En frente, el macizo del Perdiguero y Lliterola

Un ibón profundo de aguas oscuras y azulverdosas


domingo, 2 de septiembre de 2018

Tusse de Remuñé


En la confluencia de las crestas de Crabioules y Maupás se encuentra esta cima, posiblemente la más accesible de la cadena. Llegamos a ella siguiendo el cordal desde el Portal de Remuñé.

El Portal se puede alcanzar desde el valle de Lliterola o desde el de Remuñé, elegimos este último itinerario. Es un valle agreste con dos ibones colgados sobre el curso del río y algo separados del itinerario de ascenso. Para llegar a ellos hay que cruzar el rio, había dos puentes de madera para tal fín, uno por debajo de los ibones y otro por encima. El de arriba ha sido barrido por el agua, sus restos se pueden observar a lo largo del cauce. El de abajo ha quedado también bastante afectado por las crecidas, su estado es precario.

El sendero remonta el río por su izquierda orográfica hasta que lo cruza para encarar la subida al Portal de Remuñé, un collado amplio con algunos pequeños lagos y unas vistas excelentes hacia Lliterola.


El itinerario es entretenido, empieza a subir por zona de bosque, luego baja un poco hacia el río para evitar un canchal potente, sigue subiendo por la ladera, cruza un torrente alegre que baja muy vertical, se vuelve a meter en el río en una zona encañonada para acabar cruzándolo antes de llegar al circo. Ahora, a finales de agosto, no supone problema, pero en un año con tanta nieve como este, hace unas semanas seguro que era más complicado.

Tiene que ser por aquí....

Después de cambiar de orilla, cuando se abre delante nuestro el circo final del valle, hay que remontar hacia la izquierda un potente canchal de piedras y bloques, dejamos el agua y nos quedamos mano a mano con el granito. Aquí el sendero desaparece, aunque hay hitos de piedra y algunas marcas de pintura. Por encima de un pequeño ibón, cambiamos los bloques por losas bastante inclinadas con algunos restos de neveros. Subiendo y en ocasiones trepando por las losas llegaremos a nuestro Portal. 

El sendero es ameno y variado

Llegamos al circo final del valle 

Vamos hacia arriba...

Cambiamos los bloques por losas

Llegamos al Portal de Remuñé

Desde el Portal, solo queda bordear la Forca de Remuñé y esqiuvar algún otro nevero bastante inclinado para alcanzar la cresta que nos llevará hasta el pico. Podemos seguir también al Pico Rabadá, inmediato, unos 10 minutos más. A partir de aquí la cresta hacia el pico Navarro es algo más compleja.


El Perdiguero y el ibón Blanco de Lliterola ya no los perderemos de vista


Bordeamos la Forca de Remuñé 


La mole del Perdiguero y el ibón Blanco atraen nuestra mirada continuamente

Picos Rabadá, Navarro y Maupás 

Una mirada al valle de Remuñé 




La cresta hacia Maupás, aérea y algo vertiginosa

A la izquierda, al fondo, Beciberris. Debajo, el perfil de la Forcanada. En el centro, las Maladetas y el pico de Alba ne primer plano. A la derecha, Aragüells sobre la depresión de Cregüeña. Después, Ballibierna.

Una panorámica de la cabecera de Lliterola

Al fondo se distingue con claridad el Vignemale y el Pic Long 


El ibón aún helado de Lliterola

El otro ibón también helado de Lliterola



El ibón helado de Maupás

Abajo podemos observar los ibones de Remuñé, por encima del río


Una última mirada al circo

Este puente parece que no aguantará otro mayenco