jueves, 17 de septiembre de 2026

Cueva de Esjamundo

 


Hace poco ví, en la web de una tienda de fotografía online, Foto321, un artículo sobre los mejores blogs de fotografía espeleológica, y gran sorpresa me llevé al observar que mi blog figuraba en primer lugar. Bueno, la calidad de mis fotos no se puede comparar con las de otros que su objetivo primordial es hace fotos, disponen de mejores medios y se pasan un buen rato, en ocasiones horas, para lograr una imagen. Mi objetivo es realizar la actividad, y de paso, voy haciendo las fotos sobre la marcha, sin demasiada preparación. Suelo ir con compañeros no fotógrafos, tienen otros intereses y no quiero abusar de su paciencia, porque, aunque los adule explicándoles que si hacen de modelo serán mundialmente famosos en el pequeño universo espeleológico, todo tiene un límite... es broma. Lo tenía que comentar y lo he hecho.

Me sorprende el alcance del blog, en un momento en el que precisamente los blogs de internet parece que ya han perdido el interés que generaron hace años; se han quedado muy desfasados. El mundo digital evoluciona muy rápidamente, y ahora se han puesto de moda otras cosas, más rápidas, más inmediatas, y menos elaboradas. Por otra parte, el desarrollo de los teléfonos móviles ha dejado al mercado y a las empresas de cámaras digitales en grave situación. Ya veremos cómo acaba.

Me sorprende también que la fotografía espeleológica pueda interesar a otras personas ajenas al tema, aparte de poder evocar alguna reacción de sorpresa, extrañeza o similar. Es muy diferente a otros tipos de fotografía, y nada sencilla, por cierto. 

En realidad, hago el blog simplemente porque me apetece, cuelgo algunas fotos pensando más en los amigos que lo siguen que en nada más. A veces me esplayo algo en las explicaciones si estoy motivado, pero otras veces escribo dos tonterías para acompañar a las imágenes y ya está. No me lo tomo muy en serio ni suelo dar datos de ubicaciones ni reseñas, me resisto a dar esta información; las redes sociales son un peligro para estas actividades. En ocasiones, ni el nombre de la cavidad pongo. Los que llevamos algún tiempo en esto hemos visto cómo en los últimos años el tema se ha descontrolado. Y ahora hay gente que se acerca a la espeleología no porque realmente le guste la actividad, sino por el efecto pernicioso de las redes sociales y los mal llamados deportes de aventura. 




Después de esta inevitable introducción, voy a por la cueva. Pertenece al Sistema Lecherines, una de las grandes redes subterráneas de Pirineos, en el macizo de Aspe. En algún momento, la cavidad estuvo cerrada por una puerta metálica, pero una crecida potente excavó el suelo, rompió la piedra por debajo dejando la puerta colgada y creando un paso cómodo de más de un metro de altura. 

A finales de un verano extraordinariamente seco, la cavidad, que puede tener algo de agua, está igual. Bastante adornada, tiene algunas banderas espectaculares, aunque con más agua las fotos hubieran quedado más aparentes.













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