Después de la temporada que llevamos de lluvia y nieve, los barrancos pirenaicos van, en general, bastante alegres, nada que ver con otras temporadas, Hace exactamente tres años que realizamos este mismo descenso y estaba, en abril, como en pleno estiaje. Ahora está mucho más animado, tanto que en algún punto el caudal nos ha complicado el destrepe, ya que es bastante resbaladizo; pero los rápeles están realmente espectaculares.
Nada más acercarnos, ya nos mojamos los pies y vemos que hay agua por todas partes, rebosa por debajo de la caseta de control, viene de arriba, quizás salga por la boca de la cueva Barber o por la de los Osos, a saber.
Más abajo, en la zona intermedia, veremos algún aporte más que irá sumando caudal. Es una zona cárstica pero parece que el nivel freático está lleno. Este curso habrá que valorar bien, aún queda mucha nieve en las alturas.
La cascada sobre la Cueva de los Arnales, con un vídeo que refleja bien el ambiente.








