Hacía ya unos años que no iba por la Cordillera Cantábrica y tenía que volver, es una de las zonas de referencia de la espeleología, y un auténtico paraíso para los aficionados a fotografiar piedras, entre los que me incluyo.
Una primera vertical antes del gran pozo
Hemos estado después de una temporada poco habitual de precipitaciones y con alguna borrasca ahora denominadas 'dana' aún por remojar más. Por suerte, los soplaos de Txomin permanecen a salvo de inundaciones, en principio. Un soplao es una cavidad natural que se abre dentro de una mina, cortocircuitada al abrir la mina. Txomin IV es una sima que tiene un atractivo innegable, un enorme pozo con una especie de repisa de grandes dimensiones en medio y la curiosa sala blanca. Había estado hace años ya, creo recordar que el itinerario por la mina no estaba tan señalizado como ahora y en la sala blanca se nota el paso de la gente; la frecuentación, inevitablemente, afecta, aunque, a decir verdad, se conserva bastante bien. Ahora hay algunas cintas para proteger las zonas más delicadas.
La cabecera del pozo es bastante aérea
En otro orden de cosas, una reflexión. Recordaba estas cavidades más frescas. Hace mucho entrábamos con el mono de PVC y el 'bury', un pijama de clorofibra bastante cálido. Ahora, con un pijama de coolmax que va ganando transparencia por el desgaste y un mono de cordura en las mismas condiciones casi casi me sobra. La temperatura ambiental aumenta, es un hecho, y afecta también a las cuevas.
En esta ocasión los flashes y los disparadores se han confabulado en contra mía y no me han dejado hacer las fotos que quería... a veces pasa, el ambiente tan húmedo de las cavidades afecta a los aparatos electrónicos, tendré que volver otra vez, y, de paso, a ver si visitamos también la VIII.














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